Y fue el Nokia 5800 nomás… Tras haberlo pedido por internet la semana pasada (cuando por fin hubo stock en la tienda Movistar, y les
comento que duró un díal, al siguiente volvieron a quedarse sin equipos) llegó hoy por la mañana y el hombre del correo me despertó a los porterazos, que ya sonaban violentamente, lo debo haber hecho esperar, estaba durmiendo. El hombre no estaba muy decidido a dejarmelo, pero me terminó dejando el paquete… Tras estar 10 minutos luchando con la caja, logré darme cuenta cómo abrirla… Después corrí a cargar el celular, para tenerlo listo lo más rapido posible, pero me olvidé de que había que ponerle
la bateria (posta, así de boludo soy) así que tras 20 minutos de intentar decifrar cómo abrir el teléfono, logré ponerle el chip y la batería. Tras leer los coloridos folletitos que traía (el manual ni en pedo, ¿no?) me fui a probar el mini-cd que traía para la computadora. Todo muy lindo, muy práctico y didáctico (je), me bajé todos los programas y ahora estoy esperando un poquito más para ponerle las manos encima al dichoso celular.
Las fotos las saqué con el celular viejo (desde hoy así lo denominaré al
5200) y son de la caja, los accesorios y demás boludeces que trajo. ¡Cable de salida para la TV! Bien ahí Nokia, ya veremos que utilidad le damos. Otra, los auriculares tienen mucha mas onda que los del 5200, que por cierto, no me quedó ninguno sano (tenía 2 pares). Eso síl, la púa no vino en un color muy jugado, un negro medio insulso, pero bueno ¡no se puede todo che!
Y me fui a estrenar el chiche nuevo…


